DESORBITADA by Thalía Ferreyra

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Cap 2. Salvación llamada mamá

Después de cenar juntos unos espaguetis deliciosos, Henry y Manuela me llevaron al hotel donde se iba a realizar la ceremonia y la fiesta. Estaba tan exhausta, que, al tocar mi cama, caí rendida sin poder ponerme pijama. Al día siguiente, el más esperado del año, me bañe rápidamente y baje a desayunar al comedor principal. Estaba lleno de variedades de panes, frutas, refrescos, sin embargo, al recordar que tenía que ir a ayudar a Manuela con su vestido, no pude probar todo lo que quise, pero ello no fue un impedimento para disfrutar mi desayuno.

Subí a mi habitación, terminé de alistarme y tomé un taxi camino al departamento de la prima de Henry donde se quedó a dormir Manuela. Ella estaba tan nerviosa, pero a la vez feliz, ya que el día anhelado había llegado más pronto de lo que imaginaba. Manuela tiene 26 años y a pesar de que jamás pensó casarse antes de los 30, su rostro transmitía emoción al cumplir un sueño que muchas mujeres desean hacer realidad.

La ayudé a maquillarse y a peinarse con un moño alto que parecía de revista. Le dije que lucía hermosa como siempre y me abrazó tan fuerte que creí que mis huesos estaban a punto de quebrarse.
Melissa, la prima de Henry, me llevó al hotel para alistarme. Abrí mi maleta y después de buscar varias veces en la bolsa donde supuestamente había metido mis tacones nuevos, acepté con resignación que los olvidé. Empecé a caminar de un lado a otro, mordiéndome una uña como hago cada vez que estoy nerviosa.

A punto de tirar la toalla y usar las sandalias más decentes que traje, divisé un compartimento abultado en mi maleta. Lo abro y para mi sorpresa, encuentro unos zapatos de repuesto que mi madre guardó por si me olvidaba mis tacones nuevos; A veces pienso que las madres tienen el don de ver el futuro y eso hizo que me salvara la vida en este viaje.

A Manuela se le veía tan hermosa, con un vestido color perla largo, el cual tiene unos bordados de flores que combinaba con la temática hawaiana de la boda. Al terminar la ceremonia, fuimos a la locación donde se celebraría la fiesta; estaba decorada de grandes floreros, luces cálidas, manteles blancos bordados, en fin, todo estaba perfecto, como a Manuela siempre le gusta. Bailaron el vals juntos y acto seguido, se escuchó una bachata que a ella le encanta. Se ubicaron en el centro del escenario y bailaron una coreografía que a todos nos dejaron perplejos, pero a la vez, embelesados al presenciar tanto amor entre ellos.

Después que el padrino de Henry y su esposa se despidieron para descansar, les seguí el ejemplo y me fui a la mía exhausta pero contenta por como salió todo. Me saqué mis zapatos de tacón y fui feliz al poder tocar suelo firme. La verdad es que siempre envidié a los varones al usar siempre zapatos sin plataforma en toda ocasión, mientras que nosotras, a medida que vamos creciendo, dejamos las zapatillas por los tacones de diversas medidas, por eso admiro tanto a las modelos de pasarela que usan tacones talla 10, 12 o 15 y se les observa tan cómodas y estilizadas que parece que caminan descalzas en las nubes.

Me recosté a dormir al menos unas cuantas horas, ya que en la mañana viajaríamos a San Andrés a relajarnos un poco e ir a su hermosa playa como es Johnny Cay. Lo que me encanta de las playas del Caribe es que sus aguas son cristalinas, la arena es blanca y el cielo turquesa, lo cual me hace sentir que estoy en el paraíso.

 

martes, 28 de diciembre de 2021

Cap 1. Estado del vuelo: retrasado

 Estaba en una cafetería del aeropuerto Jorge Chávez de Lima – Perú comprando el café y el muffin de siempre (Vainilla Latte y muffin de chocolate) cuando el ver mi reloj me hizo dar cuenta que estaba a punto de volver a perder mi vuelo, pues, desde que tengo uso de razón, era costumbre llegar tarde a la estación del tren, perder el ticket para el cine y olvidar algunas pertenencias en los hoteles de los países que visito.

Siempre supe que tenía problemas de atención, en el colegio, siempre perdía mis lápices, borradores, cuadernos, etc. La verdad es que, si pudiera juntar en un almacén todo lo que extravié durante mis 11 años escolares, formaría una oficina de prestación de útiles educativos y creo que cubriría bien la demanda diaria en un año escolar.

   Mi prima Manuela y yo somos contemporáneas, dos años de diferencia para ser exactos. Mi madre me contó que se enteró que mi tía Paola estaba embarazada cuando mi papá le pidió matrimonio. Un año después, al corroborar en el ultrasonido que iba a ser madre de una niña, mi madre junto a mi tía Paola salían de compras juntas, incluso, heredé la ropa que Manuela iba dejando.

Me acerqué corriendo cual maratonista a la puerta de embarque, cuando un cartel enorme me da la asombrosa noticia de que el vuelo estaba retrasado ya que el avión que nos iba a llevar a Colombia tendrá una demora de 1 hora por fallas meteorológicas; eso fue lo que me dijo la señora que estaba en la sala de embarque. La cosa no podía estar peor, la boda de Manuela es mañana al mediodía y si salía en el siguiente vuelo, podría perderme la fiesta.

Manuela me contó que estaba muy nerviosa con la ceremonia y ya que no tiene hermanas, solo un hermano mayor que en verdad parece que no existiese, me pidió que la acompañase desde la noche anterior para ayudarla a disminuir la ansiedad que le estaba produciendo el pensar que en unas horas iba a convertirse en la Sra. Patterson. Manuela conoció a Henry, su futuro esposo, en una fiesta de año nuevo en Cancún, al cual fue con sus amigas de promoción de colegio en el año 2013, dos años después, de haber egresado.

Siempre pensé que ella no creía en el amor verdadero como dicen los cuentos de princesas y que yo soñaba cada vez que jugaba a las muñecas con ella. Si había la posibilidad de jugar vóley o a las muñecas, ella escogía automáticamente lo primero, pues a sus 12 años y yo 10, consideraba que era un juego de niñitas que no tienen nada más que contentarse con imaginar una historia de amor ideal, que según su “realista” punto de vista, nunca iban a alcanzar. 

Tenía que rogarle o sobornarla con comprarle lo que más le guste en la tienda para que juguemos juntas y decirle la historia de la que se iba a tratar, ya que, si ella la creaba seguro iba a ser un reality show con bebidas, diversión e historias inconexas. Su nana Matilde era la causante de que, dentro de la mente de una niña de 12 años existan conocimientos de una mujer de 25 años por las novelas y series que veía mientras planchaba y una curiosa Manuela la acompañaba sin reñir. Después de jugar siempre terminábamos peleadas sin hablar dos horas, hasta que la abuela Consuelo con su cálida voz y sus tradicionales galletas de vainilla con chispas de chocolate hacía que olvidemos la riña pasada.

Tuve que llamarla y contarle mi tertulia, cuando su llanto cargado de nervios hizo que la ansiosa ahora fuese yo. Felizmente, todo salió bien y llegué a mi destino: Bogotá – Colombia. Al cruzar la puerta del aeropuerto un cartel enorme que decía “Bienvenida a Bogotá dear Macarena” con algunas fotos de nuestra metamorfosis hasta la actualidad me cegó por un momento hasta que sacó su cabeza por una esquina del cartel, saludándome con la sonrisa tan perfecta que la caracteriza. Lucía tan radiante como siempre junto a Henry, el cual tenía un hermoso ramo de flores que me entregó después del fuerte abrazo que nos dimos y que los espectadores miraron con cara de asombro.

A pesar de ser tan distintas, nuestro lazo de hermandad es muy fuerte y lo fortalecimos a medida que fuimos creciendo.

 

Prólogo - Desorbitada


 Macarena es una joven de 23 años que vive con sus padres en un departamento cercano a la playa en la ciudad de Lima. Desde que rescató un perro de la calle a sus 8 años de edad y alimentó a las aves que llegaban al patio de su casa en búsqueda de refugio descubrió su pasión por los animales y es por eso que decidió estudiar Veterinaria, profesión que desempeña hace dos años.

“Los amigos son la familia que escogemos” Esa frase la tiene muy clara Macarena, pues Sam y Anny como les dice de cariño, son sus amigas de la infancia y con quienes ha vivido historias que ella guarda en su memoria.

 

Para ella ahora el amor esta en otro lugar o planeta lejano. No es que no crea en este, sino que aún no conoce lo que significa el amor verdadero. Su vida pasa por fases, a su ritmo, con subidas y bajadas, pero Macarena trata de tomar el timón de su vida para evitar caer pese que a veces, para una chica distraída como ella, puede ser muy tarde y caer sin salvavidas o quizá, ¿puede que en el camino halle una segunda oportunidad? 




 

3. Sabrina

    - Jóvenes, para el día jueves deben de traer fotografías de su familia, plumones, goma, tijeras y si pueden, hojas de colores para hacer...