DESORBITADA by Thalía Ferreyra

lunes, 14 de febrero de 2022

Cap 8. Soy como una flor media marchita que poco a poco está tomando color

Después de dos horas colgué la llamada que tuve con Sam y Anny. Les conté que recibí la visita de Gabriel en la veterinaria, también, que a pesar de que al inicio las cosas estaban color de hormiga, su presencia me iluminó el día.  La llegada de Gabriel fue una oportunidad para dejar de ser un hongo como mi madre dice y empiece a disfrutar de mi juventud, pero, sobre todo, de una buena compañía.

Me conecté a Facebook y revisé los mensajes que tenía, esperando tener alguna noticia de él.
-Gabriel Giusti: Hola Maca, fue un gusto verte en la Veterinaria, en verdad, gracias por la ayuda a Bally. Nicoletta me está ayudando con su reposo cuando llega del colegio.
Por cierto, quedo a la espera de tu número celular, no creas que me olvide.
-Maca Ferrer: Hola Gabriel, no te preocupes, para eso estamos en la Veterinaria, nuestro fin es contribuir con la salud física y emocional de nuestras mascotas.
Lo siento, recién me he vuelto a conectar a Facebook, te enviaré un mensaje por WhatsApp para que me agregues ¿sí?

Debo confesar que mi interés por entrar en Facebook era leer algún mensaje suyo, así sea pequeño, me hacía muy feliz. Lo agregué a mis contactos del celular, mandándole un mensaje que decía -Hola Gabriel, soy Maca, ahora podemos comunicarnos mejor por acá. A los pocos minutos me respondió -Hey Maca, ¿Qué tal todo?, seguido de varias caritas felices. Pero ninguno de esos emoticones se compara con la sonrisa que se formó en mi rostro cuando me enteré de que le alegraba tener mi número.

Quedamos en ir el fin de semana en cenar en un restaurante de comida china en San Isidro y después me propuso salir a caminar por un parque muy conocido llamado “El Olivar”. Demás está decir que quería que los días pasen rápido para que sea sábado y nos podamos ver. Al llegar el día esperado, fui en la mañana a comprarme blusas, zapatos y unos aretes que estaban en liquidación. En la tarde me alisé el pelo, pero me decanté por hacer unas ondas en las puntas y vi tutoriales de maquillaje con tonalidades doradas. Mi madre se sonreía al verme tan entusiasmada, pues, no me veía así hace dos años, cuando terminé mi tormentosa relación con un tipo a quien prefiero no recordar.  
Me puse un vestido que no usaba hace un tiempo, unas balerinas negras y un cárdigan azul, ya que a pesar de que no hacía frío, en las noches de San Isidro suele correr un poco de viento. 
-Te ves hermosa, comentó mientras se peinaba con los dedos su oscura cabellera,
-Gracias Gabriel, respondí, mostrándole una tímida sonrisa a pesar de las ganas de darle un beso por lo guapo que se le veía.

Cenamos juntos y antes de ir al parque, me preguntó si quería comer un helado. Si bien estaba satisfecha, acepté la invitación y fuimos por unos helados artesanales que estaban deliciosos. Caminamos por el Olivar, cuando me contó anécdotas de su niñez en Nueva York y de su trabajo.

Le conté de mi viaje a Colombia por el matrimonio de Manuela, de mi hermana Fabia y mis amigas. Todo estaba muy bien hasta que por ver a un niño volando su cometa, no me di cuenta y pisé un charco de lodo que hizo que me resbalara, manchando mi vestido azul. Mi cara so tornó color tomate y de los nervios solo atiné a reírme y Gabriel, con una facción de extrañeza, pero cordial me ayudó a levantarme, preguntándome si me sentía bien.

Me acompañó a un restaurante cercano y me dirigí al baño a limpiar un poco el desastre que se había formado en mi vestimenta y siendo sincera, necesitaba limpiar un poco mi rostro de la vergüenza que pasé en mi primera cita con Gabriel. Después de luchar un poco con la mancha en mi vestido y revisar que todo esté bien, salí del baño en su búsqueda y lo vi apoyado en una baranda mirando muy atentamente su celular. Al verme me sonrió y me abrió la puerta del auto para regresar a casa.

Al llegar, se despidió con un beso en la mejilla y sacó de su guantera un paquete de chocolates.
-Mientras te esperaba fui a comprar unas cosas que necesitaba y compré estos chocolates para ti. Llegando a casa te escribo. No te duermas eh.
Le agradecí por su lindo gesto y a los pocos minutos vi desaparecer su auto. 

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3. Sabrina

    - Jóvenes, para el día jueves deben de traer fotografías de su familia, plumones, goma, tijeras y si pueden, hojas de colores para hacer...